jueves, 26 de abril de 2018

Reto Rita 2.0. Mayo: Jayne Ann Krentz

Como más de una os vais a coger un megapuente festivo la semana que viene adelantamos la entrada del mes de mayo para que podáis ir preparando vuestros libros de la autora que toca este mes en el reto. Y decimos libros porque tal vez os apetezca leer más de uno ya que os van a salir por las orejas libros y seudónimos para escoger. Amanda Quick, Jayne Castle o Jayne Ann Krentz son los tres nombres bajo los que escribe nuestra autora del mes de mayo del Reto Rita 2.0, Jayne Ann Castle Krentz, J.A.C.K. para sus fans (o para las vagas como yo que se cansan de escribir tanto). Y precisamente esos nombres son indicativos del género de la novela que tienes entre manos, ya que firma como Amanda Quick si escribe enaguas, Jayne Castle si escribe futurista o Jayne Ann Krentz si escribe contemporánea o de suspense.

JACK es californiana, licenciada en Historia y tiene un máster en Biblioteconomía (y no por la Rey Juan Carlos). Tras graduarse se casó y acabó dando clases (algo que odiaba) y trabajando como bibliotecaria (algo que le gustó mucho más). Tal fue su gusto por la biblioteca que acabó subiendo de nivel y trabajando dentro del sistema de bibliotecas de la Universidad de Duke. Justo ahí fue cuando empezó a escribir novelas románticas (claro, es que es ver Duke escrito y ya nos vienen a la cabeza los duques palotes) con un giro paranormal (claro, porque lo que los duques palotes tienen entre las piernas normal normal no es... Bueno, vamos a dejarlo). Estuvo seis años escribiendo, mandando manuscritos a editoriales y recibiendo rechazos y aún así no pudo dejar de escribir, publicando por fin en 1979 su primera novela, Gentle pirate, bajo su nombre de soltera, Jayne Castle, nombre que tuvo que dejar de usar durante diez años ya que se lo había "vendido" a uno de sus editores... ¡Niñas, ojito cuidao con lo que firmáis! Y así conectamos con el principio del post, ya que siguió escribiendo sin cesar y tuvo que buscarse nuevos seudónimos para sus novelas, acabando con los tres más conocidos ya comentados.

Con más de 140 novelas no creemos que os vaya a faltar lectura pero, por poner algunos, os destacamos varios de sus libros:

🌟 La amante
🌟 Engaño

Hemos mezclado novelas de sus seudónimos más conocidos porque, lógicamente, siendo Amanda Quick y Jayne Ann Krentz la misma persona podéis leer una novela de cualquiera de ellos. O, si sois unas masocas lectoras estupendas como nosotras, leer uno de cada uno (de Amanda Quick y de Jayne Ann Krentz, no nos vayamos a volver locas ahora con tanto nombre, que hay mucho que leer). Si queréis conocer más sobre su obra, no dejéis de visitar su entrada en El rincón de la novela romántica o su página de Goodreads. ¿Habéis leído mucho de ella? Es más, ¿sabíais que Jayne Ann Krentz y Amanda Quick son la misma persona? ¿Tenéis alguna recomendación que hacernos? Ya sabéis que si lo habéis leído todo de ella (que ya es leer, ya...) o no os apetece podéis escoger uno de Maggie Osborne o Beverly Jenkins, nuestras autoras opcionales (no traducidas, eso sí) o podéis recurrir al comodín viejuno, donde os tocará leer un libro de Danielle Steele, Nora Roberts o Johanna Lindsey. ¡Leed y contadnos, queridas! Por aquí, por Goodreads, por Facebook, por vuestros blogs (¡enlaces, please!), por email, por paloma mensajera o por Twitter en nuestras cuentas o usando el hashtag #RitaJACK. ¡Estamos deseando cotillear vuestras lecturas! 

[Y la semana que volveremos con las pilas cargadas y un resumen de reseñas del #RitaLowell de lo más variaditas...]


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martes, 24 de abril de 2018

The Thief (Serie Hermandad de la Daga Negra 16), J.R.Ward

[Libro no publicado en español]
Sola Morte se dedicaba al robo pero hace tiempo que dejó esa vida al margen de la ley. Huyendo de la familia de un capo de la droga se mantiene lejos de Caldwell, sana y salva y protegiendo a su abuela. Su corazón, sin embargo, sigue en la ciudad con el único hombre que atravesó sus defensas, Assail, hijo de Assail, el que nunca se atrevió a amar y menos a una humana. Pero es una pareja sin futuro y no únicamente porque ella desconoce que Assail es un vampiro sino porque él no tiene intención de vender armas a la Hermandad de la Daga Negra. Sin embargo, el Destino tiene otros planes para ellos. Cuando Assail entra en coma y está a las puertas de la muerte sus primos buscan a Sola y le ruegan que vuelva para darle una razón para vivir. Lo último que Sola quiere es regresar a su pasado pero ¿cómo puede dejarle morir?
Cuando un nuevo y letal enemigo aparece y los Hermanos necesitan a Assail de vuelta Sola se encuentra siendo un objetivo y, a la vez, una importante fuerza en una guerra que no entiende. Y cuando la verdad de Assail salga la luz... ¿será capaz de huir del horror o seguirá a su corazón directa a los brazos del macho de valía que la quiere más que a la vida misma?


No veo necesario a estas alturas de la película (o, mejor dicho, de la serie) que os diga lo que me gustan a mí estos vampiritos. Si llevo dieciséis libros más los relatos más los libros del Legacy es porque me encantan. Intento ser lo más objetiva posible y, si con un libro croqueteo, decirlo, pero si otro me parece un petardo, decirlo también. Por eso os voy a resumir visualmente con qué expectativas afrontaba la lectura de The Thief.



Y lo que ha pasado con esas expectativas.



No salgáis corriendo pensando que viene otra reseña destroyer porque no es así, es simplemente que creo que la Ward tenía en su mano hacer un libro espléndido y se ha quedado en un libro correcto tirando a mñe que se lee bien pero que no será de los que recordemos. También os digo que muy malo tenía que ser como para que un libro de la Hermandad con historias maromiales de mi Hermano favorito, Vishous, y de mi último crush vampiril, Assail, fuera un cagarro y no me gustara. No ando muy contenta con la Ward desde hace bastantes libros (como podéis ver en mis reseñas del Legacy y de The Chosen, además de los Bourboninos) pero realmente, si miro las expectativas con las que empecé la lectura, ha sido algo decepcionante ya que creo que tanto la historia de Vishous como la de Assail podían haber dado muchísimo más juego. Claro que luego recuerdo el sufrimiento lector que fue para mí el anterior y doy palmas con las orejas ante el resultado de The Thief.

Gracias por no hacer que me entren ansias asesinas

Bueno, vamos al turrón. Poneros en antecedentes es como contaros la Biblia desde el Génesis así que os diré que The Thief tiene dos tramas principales, una con Assail y Sola y otra con Vishous (en cuanto a amoríos, digo). La historia de amor entre Assail y Sola realmente no se desarrolla aquí sino en El Rey (vamos, hace cuatro libros, acuérdate tú Mari de lo que pasó entonces, pffffff) así que ahora somos testigos de su reencuentro, con Assail hecho un asquito y Sola que no sabe que es vampirito #Pisto. La otra trama es la de Vishous y su tambaleante relación con Jane que, recordemos, me tuvo con el cabreo a flor de piel y la antorcha preparada durante la lectura de The Chosen. Ambas parejas se prestaban para que yo saliera por la calle con mi lema escrito en la frente, Sufro ergo disfruto, pero no ha sido así, queridas, la Ward ha decidido que no le apetece que le quememos el pelo con la antorcha y se ha hecho caquita solucionando lo de V de un modo rápido y simplón... y lo de Assail y Sola también. Para mí la primera parte del libro es sencilla y plana, la Ward dedica (como ya es habitual) mucho tiempo a contarnos la nada absoluta (ya sabéis a lo que me refiero, mucho pensamiento, mucha descripción de si el aire viene frío o el jersey de lana pica) pero del pistaco que nos gusta no hay gran cosa, salvo la resolución de un conflicto por la vía facilona. Pero la fan que habita en mí tiene la manga más ancha que el Canal de Panamá y se come cualquier cosa que esta mujer se invente. ¡Y la disfruta, oiga! Así que, a pesar de la simpleza o de la rapidez, me gustan tanto Vishous y Assail que ya con leer sobre ellos he disfrutado. Ah, y debo remarcar que yo soy muy fan de Vishous y Jane, así que más feliz aún. Pero mi verdadero disfrute lector ha venido en la parte final, cuando la Ward ha decidido meterse en pistos más grandes y dejar semillitas que germinarán en unos pistos futuros que tienen muy buena pinta

Ya me estoy relamiendo

El libro viene lastrado por el hecho de que ninguna de las parejas es nueva, con lo que no nos vamos a encontrar aquí lo que nos gusta, machos de valía a los que les huele el pito a canela y que nos dan sesiones maratonianas de folletisco en mil posturas imposibles #AyOmá #QuéRico. Sí hay olor a canela pero las escenas de sexo son bastante mñes, rapiditas, con poca preparación y poco desarrollo. Cómo echo de menos la tensión sexual vampiril, el juego previo, un needing que haga a todo Penry darle al folletisco como si no huberia un mañana... En fin, esas cosas locas de los mejores libros de esta serie que, por desgracia, ahora son lejanos recuerdos. Al menos los momentos parejiles son bonitos y agradables de leer y el drama final entre Assail y Sola me ha gustado (no así su resolución -dejando algunas cosas en el aire, incluso-). Otra cosa que lastra el libro son las tramas secundarias relacionadas con las principales, una (la relacionada con la Hermandad y el futuro del reinado de Wrath) porque parece un poco de cuchufleta y únicamente cerca del final me ha llamado más la atención, y la otra (relacionada con Sola) porque directamente me molesta (yo no vengo aquí a leer sobre humanos #UmbralModeOn). ¡Ah! Y si os parece un WardTheFuck reencontraros con Saxton emparejado, que sepáis que su historia de amor se desarrolla en Blood Fury, del Legacy (no me voy a quejar ahora de eso porque ya lo hice en su reseña). Eso de que "el que mucho abarca poco aprieta" se le puede aplicar perfectamente a esta serie porque hemos llegado a estas alturas con la trama principal flojeando y una cantidad de secundarios que aparecen cuando les sale del xixi que no sé yo cómo va a lograr captar nuestra atención y que nos queramos leer sus libros (aunque, como fan que soy, con cuatro cosas ya me ha logrado pillar para el siguiente #Facilona). Y al hilo de hablar de los secundarios quiero cerrar mi sesión de quejas con una que nos ha tenido a mis compañeras de lectura (expertas vampiritas como yo) y a mí del lado de la locura. Vamos a ver, ¿de dónde son Sola y su abuela? ¿De la parte de Brasil/Portugal en la que hablan español? ¿Existe acaso esa parte? ¿O es que la Ward no sabe que los brasileños/portugueses cuando hablan en su idioma de origen lo hacen en portugués y no en castellano? ¿Por qué Sola llama a su abuela vovó -abuela en portugués- y ellas hablan como cotorras en castellano, quedando claro que es este su idioma natal? ¿Por qué me noto los primeros síntomas de que me explote la cabeza?


Noto cómo se me suicidan las neuronas cuando lo recuerdo

En fin, que, aunque no lo parezca, reconozco que me lo he pasado bien leyendo The Thief porque lo he leído a gusto, me he entretenido, me he encontrado con las tonterías habituales de la serie que adoro (ay, Vishous y esos pantalones... #Fan) y me ha dejado con ganas de leer el siguiente (lo que tiene mérito teniendo en cuenta la cantidad de cosas que no me han dejado croquetear y que creo que la serie está bastante agotada). Es un libro sencillo que no logra, ni de lejos, llegar al nivel de los que más me gustan pero que, teniendo en cuenta lo floja que he visto a la Ward en los últimos tiempos vampiriles, se lee bien y no acabas con ganas de arrancarle la cabeza a nadie, en ese nivel estoy ya. Gracias, Ward, por no haberla cagado como únicamente tú sabes hacer y recemos a Dior para que este libro sea el inicio de otra de tus buenas épocas.

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...

3'5. Vishous y Assail, dos vampiritos con un mismo destino: mis cuellito


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martes, 17 de abril de 2018

Una chica a la moda (Wynette, Texas 1), Susan Elizabeth Phillips


Cuando Dallas Beaudine encuentra a Francesca Day, ella está arruinada, furiosa y cojeando por una carretera remota con un vestido de época de dama sureña. La situación no hace sino empeorar para esta improbable pareja de amantes. Él es un tejano realmente atractivo, de carácter relajado. Ella, una belleza inglesa malcriada que ha tocado fondo. ¿Quién podría haber predicho que se convertirían en dos de los personajes más famosos de la novela romántica contemporánea? Una chica a la moda es una historia sobre el triunfo ante los obstáculos, el valor y la victoria del amor.


Como ya había pasado el tiempo suficiente desde el chasco que supuso el primer libro de esta serie, Una chica brillante, decidimos que había que enfrentarse al siguiente con mucho ánimo e ilusión porque, con lo que nos gusta SEP, raro sería que éste nos pareciera tan malo como el primero. No íbamos a tener tan mala suerte, ¿verdad?


Claro, claro... Tú lee, lee

Francesca Day es una británica niña rica que parece Vivien Leigh pero en tamaño muñeco de Playmobil. Por avatares de la vida acaba en Estados Unidos sola y sin dinero pero no hay mal que cien años dure y cruzarse con Dallas Beaudine, golfo golfista profesional, fue el golpe de suerte que necesitó para cambiar su pija personalidad y a Dallie cruzarse con Francesca le sirve para... cabrearme a mí, básicamente. Creo que el mejor resumen de mi opinión sobre este libro de SEP es que, efectivamente, entre sus páginas hay un libro de SEP. Pero esto os lo digo igual que si os planto un bloque de mármol y os digo que ahí hay una escultura de Miguel Ángel. Tú lo que ves es un pedrusco pero si luego llega Miguel Ángel, coge el cincel y plas plas plas, saca de ahí una escultura, ¿os he engañado? No, ¿verdad? Pues esto es igual. Dentro de este despropósito de libro se esconde uno made in SEP, con sus situaciones vergüenzajenescas, sus mujeres tirando a pijas pero que luego nos dan una lección de superación, sus maromos tó machorros y bordeando el machismo... El problema está en encontrar ese libro que os digo dentro del tocho y la suma de despropósitos que inundan Una chica a la moda. Si sois fans de SEP en este libro encontraréis similitudes con Ella es tan dulce, Tenías que ser tú y Besar a un ángel, ahí es nada. Eso sí, ya quisiéramos nosotras que el resultado final se pareciera a esas joyas. Vamos a empezar a desmembrar, que tengo ganas.


Le sobra tranquilamente la primera cuarta parte. Creo que esos inicios de SEP contándonos la vida de los padres de la protagonista son exactamente como todo lo que odié de Una chica brillante y lo único que aportan es cabreo a mi persona. Francesca es una pija inglesa cuyo modo de ser viene dado por la educación y las experiencias vividas con su madre. ¿Necesito que se me cuente esto en un retrospecter eterno? NO porque para eso está la habilidad de la escritora (que posteriormente veremos en Ella es tan dulce, por ejemplo) para resumir y que nos enteremos de lo que ha dejado a ese personaje en esa situación en el momento necesario.
De las otras tres cuartas partes también sobra bastante. ¿Quién quiere conocer cómo el protagonista se enamora de otra? Me da igual la importancia que eso tenga, no quiero vivirlo, quiero saberlo de otro modo, que me lo resumas, que me lo cuente otro personaje, lo que sea, pero no que me pongas flashbacks para revivir (y mucho menos eso). Lo siento pero, al menos en esta historia, leer esto me ha molestado básicamente porque me saca del libro y, además, no me aporta nada (conocerlo de este modo, digo).
❌ Tantos personajes reales pululando por el libro... De nuevo me recuerdan a Una chica brillante y, de nuevo, un gran NO. 
❌ Madre de Dior, ¿es necesario contarnos la marca de toooooooooooooooooodo lo que sale? Daban ganas de gritarle a la prota que se comprara tres pares de bragas a cinco euros en el mercadillo que ésas son de marca La Churra. Sé que es muy de SEP describir ese tipo de cosas, al igual que la ropa, las decoraciones, etc., pero de verdad que aquí ya estaba hasta la peineta.
❌ Sé que leer una novela romántica implica que haya amor y se mezcle con sentimientos, con malas experiencias vitales, etc. ¿Pero qué gusto le sacabas, querida SEP, a contarnos todo lo sórdido que le pasaba a alguien? Que da mucha penita, no te voy a decir que no, ¡pero que no quiero vivirlo en ese momento! Esto son gustos míos, claro, pero es que me disgustó tanto esa primera parte del libro que cogería una cerillita y me haría una fogata con ella.
❌ Madre mía la de veces que he puesto los ojos en blanco leyendo, casi se me esconden detrás de las orejas y no salen. Hay demasiadas incoherencias en las actuaciones de los personajes y algunas situaciones que... No y no.
❌ Como soy del género petardil-contradictorio puede que muchas de estas cosas las "perdone" si me encuentro disfrutando como una enana de la lectura y de la historia de amor, cosa que aquí no me ha pasado en general (luego ya llegaré a lo que me ha gustado -sí, ha habido de eso-) por dos cositas de nada. Una, que aquí no hay amor porque esto no es una novela romántica (cómo me gusta ponerlo, jeje). Se encuadrará en este género porque se le da al fornicio y porque en algún momento se dice que se enamoran pero necesitaré graduarme las gafas porque yo ese amor no lo vi por ningún lado. La otra razón por la que no perdono determinadas cosas os la cuento en el siguiente punto.
❌ El odioso protagonista. Mirad que adoro supremamente a Dan Calebow (que, si me conocéis, sabréis que tardo cero coma en decir que lo quiero muy mucho y en releer Tenías que ser tú) a pesar de ese machismo del que entra y sale pero me ha sido imposible congeniar con Dallie. Qué digo congeniar, es que ha sido imposible que me guste (salvo en la parte final, también debo decir). Entiendo que ha tenido una infancia muy dura y blablabla, de hombres así tenemos llenas las páginas románticas y no son tan sumamente machistas y de mano floja como él. Lo siento pero en gran parte del libro ni yo (que pierdo el culo por justificar todo) puedo justificar el comportamiento de Dallie con Francesca, me ha molestado muchísimo y lo único que quería era no saber nada de él. Como comprenderéis tener esos sentimientos hacia el maromo protagonista me hicieron el libro más cuesta arriba. Y como nota final os diré que no me ha gustado casi ningún personaje del libro, trocotró.


Nada resume mejor mi lectura que este gif

¡Pero no se vayan todavía, amiguitas, que hay cosas que sí me han gustado!

 He adorado a Francesca, la protagonista. Ignorando esa horrible primera parte, el resto del libro ha ido creciendo como personaje como únicamente las heroínas de SEP saben hacerlo, me ha recordado tantísimo a Sugar Beth... Esas mujeres que resurgen de sus cenizas y que nos dan una lección vital son una delicia lectora y Francesca no ha sido la excepción. Una pena que para tener que darle su historia de amor con Dallie acabe haciendo cosas sin sentido...
 Mi otro amor del libro ha sido Teddy. Para que me guste a mí un niño literario ya debe ser maravilloso, ya, y Teddy lo es de modo superlativo. Un niño extraño y tan tierno sin ser moñas me tiene que gustar sí o sí.
 Cuando pensé que este libro iba a ser como los que me gustan de SEP (es decir, pasada la dichosa primera parte) fue porque estaba croqueteando como una enana con las situaciones surrealistas y vergüenzajenescas que estaba leyendo. Ay, Francesca, únicamente las haggards de la vida nos ponemos el perfume en esas zonas corporales...
 Creo que soy de las pocas que ha disfrutado con las referencias al golf pero es que a una haggard de mi nivel es un deporte que debe gustarle y, efectivamente, a mí me gusta. Precisamente los únicos personajes reales que me han gustado han sido los golfistas (excepto la sobredosis de referencias al Oso...) y el torneo que se narra me ha encantado (creo que SEP brilla mezclando la emoción de la competición con los sentimientos de Francesca, Teddy y Dallie).
 En la parte final se endereza y remonta el vuelo, evitando el hostión y un solitario Gandy, es todo más bonito y agradable de leer. ¡Incluso Dallie me acabó gustando!


¡Menos mal! Estaba a punto de comerme las extensiones

En fin, queridas, que ya lo he leído y ale, al arcón de "Libros de never more". Una chica a la moda tiene mucho de lo que buscas si te gusta SEP pero entre un barullo de tramas, personajes a los que cuesta coger cariño y excesiva longitud que hace que sea una lectura larga y decepcionante, especialmente porque hay partes que disfrutas muchísimo para luego darte un batacazo. En la parte final acaba remontando y terminas con una leve sonrisa en la boca pero eso no hace olvidar todos los disgustos que te has llevado previamente. Menos mal que Susan Elizabeth Phillips mejoró (¡y mucho!) con los años.

Por eso le damos en nuestro Gandymetro...

Dallie, por el hoyo ocho te metía yo el putter


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martes, 10 de abril de 2018

Una tentación para el Duque (Los lores perdidos de Pembrook 1), Lorraine Heath


Tres jóvenes herederos encerrados por un despiadado tío escaparon en dirección al mar, a las calles o a guerras lejanas, esperando el día en que pudieran regresar y reclamar sus derechos de herencia.
Sebastian Easton había jurado vengar su juventud robada. El legítimo duque de Keswick había regresado de la guerra herido, endurecido. Era un hombre distinto, pero no había conseguido olvidar a la valiente chiquilla que les había salvado, a él y a sus hermanos, de una muerte segura.
Lady Mary Wynne-Jones había pagado un alto precio por ayudar a escapar a los lores de Pembrook, y no había olvidado la promesa hecha a Sebastian tantos años atrás: reunirse con él una vez más en las ruinas de la abadía donde habían osado darse un beso de niños. Aunque Mary estaba prometida a otro, una amistad forjada sobre oscuros secretos no podía ser ignorada. Inesperadamente, la pasión había regresado para arder peligrosamente entre ambos, tentando a Sebastian a abandonar su búsqueda de venganza y luchar por un amor que podría, una vez más, hacerle libre. 


Aquí estoy, queridas, sigo leyendo aunque no lo parezca (por GR reseño brevemente mis lecturas, tanto del Reto Rita como otras) y hoy vengo con la primera entrega de una trilogía que me temo que dejaré en adobo durante mucho tiempo, porque no creo que me aporte nada del otro mundo. Si estoy equivocada y alguna lectora me afirma que merece la pena seguir, le tomo la palabra.

Como sean bodrios y me las recomendéis, maldición gitana

Esta historia tiene un comienzo bastante bueno y prometedor: tres muchachos huérfanos de la nobleza, los gemelos Sebastian y Tristan y el pequeño Rafe, caen en garras de su ambicioso tío, el cual se los quiere cargar y hacerse con sus títulos y propiedades. Será gracias a la ayuda de una amiga muy aguerrida que lograrán escapar del maloso. Tras años dados por muertos, regresan más atractivos (bueno, no todos) y poderosos que nunca y deseosos de vengar la muerte de su padre y cargarse al tío que tanto los hizo sufrir. El momentazo en el que irrumpen en el baile dado por aquél para celebrar la condesión del título de duque que pertenece al mayor de sus sobrinos es de caída de enaguas.

Todas las damas de buena cuna cuando ven a los Easton

Y a la que más se le caen es a la niña que los ayudó a escapar y que ya es una mujer, Lady Mary, que no hace ascos de Sebastian, el heredero del título, a pesar de que viene lleno de cicatrices y con un ojo menos tras pasar por la guerra, además de mucha mala leche.

Sebastian se ve poco más o menos que así cuando se mira al espejo

Pero Mary ya está prometida al blandurrio de Fitzwilliam, al que ella define como un huevo duro, lo mejor que he leído desde que Kim calificó a Frank Randall de Mñe. A pesar de todo, aún se siente responsable de los tres hermanos y quiere hacerlos partícipes de la vida de la jet set londinense, en la que ellos no encajan tras una adolescencia dura en la que se buscaron la vida cada uno por esos mundos de Dios.

Rafe tuvo que pasarlas canutas en el orfanato

Sebastian, como nuevo duque, debería ser el que más se moviera por esos círculos, pero le cuesta. Es rudo, malencarado, un poco amargado y está sólo pendiente de recuperar lo que es suyo, Pembrook fundamentalmente, y vengarse de su tío. Por ahí en medio se mete Mary, que quiere convencerlo de que se deje de rollos ya, que parece Scarlett con su obsesión por la propiedad familiar, y que se entere de que no le dan asco sus cicatrices.

Y a él no le da asco el escote de Mary

La verdad es que esperaba más de este libro. No es el primero que leo en el que el protagonista tenga alguna deformidad o cicatriz (ay, ese Lord Saxton PARFAVAAARRRRR, qué hombre) o que vengan con un pasado muy duro que los hace algo antipáticos. Sebastian no llega a ser un tío mierda con Mary (a veces sí dan ganas de darle un bofetón, eso es así), pero tampoco es que sea la leche el personaje. Y más que el personaje, la historia es lo que flojea. 

Resumen de mi lectura

Realmente esperaba otra cosa, algo más elaborado, pero es todo tan fácil que no me ha dejado esa sensación de "madre mía, qué pedazo de libro, qué disfrute y qué de tó". Siendo parte de una trilogía, quizá la autora podría haber alargado a lo largo de la misma la trama con el tío y no venir a contarnos sólo cómo se emparejan los otros dos hermanos (que son unos melofó, ojo cuidao) como me temo que ocurrirá. Y si no quería hacer eso, pues un poco más de misterio, de aventura, qué sé yo... No hay nada que nos sorprenda, el final es muy predecible... y gracias que Mary no es una Pichote y el sexo bien, porque eso ya no lo hubiera aguantado de ninguna forma. 

Por todo esto recibe en nuestro Gandymetro...

Sebastian, no seas tan duro contigo mismo


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jueves, 5 de abril de 2018

Lecciones privadas (Familia Mackenzie 1), Linda Howard


El pequeño pueblo de Ruth, Wyoming, está a punto de recibir una lección de manos de una profesora recién llegada dispuesta a ganarse el corazón de un hombre que creía no tener ya nada que ofrecer.
Mary Elizabeth Potter es una solterona por elección que no se hace ilusiones respecto al amor. Pero es también una buena profesora... y quiere que el hijo de Wolf Mackenzie vuelva al colegio.
Para conseguirlo, se enfrentará al padre del chico y a partir de ese instante padre e hijo entrarán en su vida, cambiándola para siempre. Sobre Wolf Mackenzie pesa todavía el estigma de un crimen que no cometió, pero para la pudorosa Mary Elizabeth Potter no es ese salvaje medio indio al que todo el pueblo mira con recelo. Para ella, es un hombre bueno y decente, un hombre capaz de amar. Wolf, sin embargo, no está seguro de que el pueblo o él mismo estén preparados para aceptarlo.


Me estreno con Linda Howard (Cassie siempre va por delante y ya la había catado) con uno de los libros que más ganas tenía de leer, Lecciones privadas. ¡Y es que ya era hora de hincarle el diente a la familia Mackenzie! ¿Que por qué? Porque está en la lista de AAR de las 100 mejores novelas románticas y porque con ese Scottish apellido tiene que encerrar una rudo y buenorro highlander dispuesto a...


No hay highlander

Bueno, pues una novela con la histórica y bella Escocia como marco de las aventur...


Ni Escocia ni novela de época

¿Pero qué invento es esto? Pues justo el que me monté yo en mi cabeza porque cogí este libro, como es mi costumbre, sin leer la sinopsis. Y donde yo esperaba una historia de escoceses y de tiempos pasados me encontré con la historia de unos nativos americanos en un pueblo de la América profunda de los ochenta. ¿Puede que esa pequeña decepción haya contribuído a que la reseña que vais a leer ahora sea la de una opinión impopular? Porque este libro no me ha parecido para tanto...


Mary Potter es la nueva profesora del pueblecito de Ruth y una mujer con una misión: volver a llevar a la escuela a Joe Mackenzie, el alumno más brillante de su clase y al que no ha llegado a conocer porque abandonó los estudios antes de que ella llegara. Mary no entiende cómo puede ser que los profesores estén tan campantes sin darle importancia a que un chico tan brillante haya dejado de estudiar pero ella quiere convencerlo para que regrese. Y con esa misión en la cabeza sube hasta la casa del muchacho, en la montaña Mackenzie, donde lo primero que va a encontrar es precisamente una montaña de Mackenzie, a Wolf Mackenzie en concreto, el padre de Joe. Ambos quedan sorprendidos e impactados por la presencia del otro, Mary porque nunca ha sido refrotada por un hombre como él y Wolf porque... porque... 


Porque así empieza el libro y así se queda

Ay, queridas, es que Wolf no puede ser un hombre normal y corriente porque por sus venorras corre sangre india (¿nativa norteamericana? Me lío con lo políticamente correcto) y escocesa (de ahí el apellido), así ha salido, un tocho de hombre con lo mejor de ambos pueblos. Wolf no pasa desapercibido en ningún sitio y, sin embargo, en Ruth es invisible. Bueno, al menos eso quisiera la gente de allí, donde todos le odian. ¿El motivo? Bueno, es que además de ser indio estuvo en la cárcel por cometer un terrible delito y en el pueblo nadie se lo perdona. La cosilla es que Wolf fue encarcelado injustamente pero, hey, que la verdad no nos vaya a estropear nuestros odios más profundos. De ahí que Joe haya abandonado la escuela, ya que no deja de ser otro sucio indio al que despreciar (despreciarle no es precisamente lo que me gustaría hacerle a mí si no pillo siendo mayor de edad #HaggardModeOn). Pero Mary se limpia el culo con esos odios pueblerinos y no está dispuesta a que Joe no alcance sus sueños (mi amor quiere ser piloto) y está dispuesta a darle clases particulares. Y, por el camino, Wolf Mackenzie le va a enseñar otras cositas a ella...


Mira cómo meneo la salchicha, churri

Bueno, queridas, tengo sentimientos encontrados con este libro y creo que el principal problema que he tenido es que esperaba mucho más y cuando vas así suele ser normal que te des la torta suprema. Aquí no ha sido para tanto pero es verdad que me da penilla no haberlo disfrutado tanto como mi querida Bona, por ejemplo. Ay, si yo llego a saber que estoy delante de uno de esos Harlequines ochenteros de breve longitud e historias rápidas y directas... ¿Puede que mi opinión hubiera sido distinta? No quiero decir que no haya disfrutado del libro, me lo he pasado bien leyéndolo y me lo he merendado, es tan rápido que te pones y casi sin darte cuenta se ha terminado. No busques una narración muy detallada ni unas secuencia muy extensas (lo que no tiene que ser necesariamente malo -de hecho para mí no lo es-) pero sí que es verdad que en determinadas cosas me hubiera gustado leer algo más extenso y pausado. Es decir, que menos "sopinstant" (instalust/instalove) y más desarrollo de los momentos amorosos/palotiles.


Si me desarrollo más llego a China

El libro tiene momentos muy divertidos (entre el palotismo constante de Wolf y el dedo de profesora de Mary le soltado más de una carcajada), otros que me han sacado de quicio (como las referencias a la tía de Mary, que me daban ganas de gritarle "¡deje a su sobrina que folle en paz!") y otros que directamente me han derretido el corazoncito, que casi todos están relacionados con Joe, el hijo de Wolf, que es mi alegría lectora y que ilumina cada renglón por el que pasa. A pesar de ser un personaje secundario para mí es casi tan protagonista como Wolf y Mary y la relación que tiene con su padre es lo mejor del libro. Por supuesto no me puedo aguantar las ganas de tirarme sobre su historia.


¡Serás mío, Joe!

Linda Howard me ha parecido una escritora bastante normalita (a la que vamos a descubrir en septiembre ya que ella será la autora de ese mes en el Reto Rita 2.0). Ya os he dicho que la parte amorosa se desarrolla demasido rápido para mi gusto y la trama de suspense se me ha quedado floja, tal vez porque el libro es muy breve y no se puede estar a tanto en tan poco espacio. Además enseguida supuse quién era el malo y eso le restó emoción a la lectura. Una cosa curiosa que me ha pasado es que me ha costado situarlo en la época. Culpa mía por no leer las sinopsis pero de verdad que ni por los datos que daba era capaz de ubicarlo al principio. De hecho estuve medio perdida hasta que se menciona que Wolf fue a Vietnam y empecé a echar cuentas a través de los años que tiene Joe y la edad de Wolf cuando fue padre. 

Kim averiguando el año en el que transcurre el libro

Ya sé que mi opinión es impopular porque es un libro valoradísimo y la saga ha tenido mucho éxito. Lecciones privadas no me ha disgustado, lo he leído rápidamente y en determinados momentos estaba muy enganchada pero tenía tantas ganas de leerlo que esperaba más (eso no es culpa del libro, claro está, son cosas de mi cabeza). Para mí, con más páginas y más tiempo para desarrollar la historia de amor y de suspense hubiera sido un libro mucho mejor. Aún así es una lectura recomendable, sobre todo para cuando quieras un teleflín lector de calidad y algo directo y breve.

Por todo esto se lleva en nuestro Gandymetro...


Wolf, aúllame un rato en el pajar


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